Rada Cruzat, Martín de (20.8.1533–6.1578)


Nació el 20 de julio de 1533 en Pamplona. Hijo de León de Rada y Margarita de Cruzat, familia de rancia nobleza. Estudió en las Universidades de París y Salamanca. Y la Corona financió sus cursos salmantinos con las prebendas de Ujué y la Oliva. Prefirió, no obstante, la austeridad del claustro agustiniano, donde hizo profesión solemne el 21 de noviembre de 1554.

En mayo de 1561 pasó a Nueva España. Aprendió la lengua otomí y su brillante currículo levantó el falso rumor de rehusar la mitra de Jalisco. El agustino Alonso de la Veracruz alabó su ingenio, su saber teológico y su dominio de las Matemáticas y Astrología, lo que propició, a pesar de la oposición del Provincial de Castilla, su alistamiento en la expedición a Filipinas de Miguel López de Legazpi y su hermano de hábito Andrés de Urdaneta en 1564 en busca del tornaviaje.

Fue pionero en la evangelización y en aprender la lengua cebuana, de la que posiblemente escribió un Vocabulario. El convento del Santo Niño de Cebú fue el centro de su labor pastoral. Participó en la Junta de 1567 convocada por el López de Legazpi para responder a las exigencias portuguesas que reclamaban aquel archipiélago para su jurisdicción. El P. Rada, experto geógrafo y astrónomo, mostró al capitán Gonzalo Pereyra que Cebú caía bajo demarcación de la Corona de Castilla, argumentos con los que en 1611 Andrés García Céspedes, Cosmógrafo Mayor de Castilla, zanjaría definitivamente la cuestión.

A su pluma debemos la primera descripción del ‘pueblo rrico de Manila... a unas setenta leguas de aquí [Cebu]’, lo que facilitó su ascendiente como futura metrópoli filipina. Allí celebraron los agustinos su Capítulo el 3 de mayo de 1572 y le eligieron Provincial, a la vez que diseñaron las líneas programáticas de apostolado, siendo una de ellas las reducciones, o lo que es lo mismo, “el ordenar los pueblos y traellos y ponellos en concierto”. Bajo el mandato del Gobernador Guido de Lavezares crecieron los agravios de soldados y encomenderos a los naturales, por lo que el P. Rada, bautizado por el jesuita Pastells como el ‘Bartolomé de las Casas filipino’, denunció tales atropellos motivados principalmente por la avaricia de los encomenderos y estar la tropa malpagada.

Como Prior Provincial cooperó con sus religiosos del convento de San Agustín a la defensa de la ciudad de Manila frente al ataque del pirata chino Limahón en las postrimerías de 1574. Al año siguiente fue nombrado Definidor y Prior de Oton. Desempeñaba estos oficios cuando fue escogido, junto a Fr. Jerónimo Marín, para formar parte de una embajada a China con el objetivo de abrir vías comerciales y misionales. La partida fue el 12 de junio de 1575 y el regreso el 28 de octubre. Por este periplo Charles R. Boxer ha reclamado para el P. Martín de Rada el honor, que se venía adjudicando al P. Mateo Ricci, de haber sido el primer europeo que identificó China con el Cathay de que hablaba Marco Polo. Y el agustino Juan de Medina nos dice que de “entre las cosas más ricas que trajeron, la mayor fue la que trajo el P. Fr. Martín de Rada, y que en aquellos tiempos fue de gran importancia y estimación, que fue una descripción del gran reino de la China, de sus provincias, de sus términos, de su religión, de sus riquezas, policía y entretenimientos, y de todo aquello que la humana curiosidad desea saber, de lo cual hasta entonces no se tenía noticia”. Esta Relación la exprimió bien el agustino Fr. Juan González de Mendoza para escribir su Historia de las cosas más notables, ritos y costumbres del gran Reyno de la China’, un best-seller del siglo XVI. Poco después intentó tornar a China, pero fue abandonado por el capitán chino del barco en las costas de Bolinao a la suerte de los fieros zambales.

En 1576 fue nombrado Prior del convento de Oton, pasando en diciembre del mismo año al de Calumpit. En 1578 lo fue por segunda vez del Santo Niño de Cebú. El nombramiento le sorprendió ocupado en la expedición que el Gobernador Francisco de Sande reclutó para Borneo. En el viaje de regreso falleció, posiblemente entre el 8 y el 15 de junio de 1578. El océano fue su panteón. Los agustinos celebraron sus honras fúnebres en la iglesia de San Agustín llorando la ausencia de sus restos, pero consolados -en palabras del P. Alonso de Castro- “por el sentimiento tan grande de toda la tierra [Filipinas], que no se puede encarecer, y con mucha razón, porque verdaderamente era Padre de todos y amparo de los miserables”.

Se le atribuyen un Arte y Vocabulario de la lengua cebuana y otro de la china, y De latitudine et longitudine locorum invenienda. Como ciertas conocemos una veintena de relaciones, epístolas y memoriales.

Bibl.: Álvarez, J., Rada, Martín de, en Diccionario histórico geográfico y cultural de Filipinas y el Pacífico, I, AECID-Fundación Carolina, Madrid 2008, 759-760; Galende, P. G., Martín de Rada, O.S.A. (1533-1578): Abad frustrado, misionero y embajador real, Manila, 1980; Gaspar de San Agustín, Conquistas de las Islas Philipinas, I, Madrid, 1698, 57-382; Jorde, E., Catálogo bio-bibliográfico de los religiosos agustinos de la Provincia del Santísimo Nombre de Jesús de las Islas Filipinas desde su fundación hasta nuestros días, Manila, 1901, 4-5; Joven, F., La biblioteca del P. Martín de Rada, OSA (1533-1578), en Archivo Agustiniano 95 (2011) 385-398; Santiago Vela, G. de, Ensayo de una biblioteca Ibero-Americana de la Orden de San Agustín, VI, Madrid, 1922, 444-448; Rodríguez; I.-Álvarez, J., Diccionario biográfico agustiniano. Provincia de Filipinas (1565-1588), I, Estudio Agustiniano, Valladolid, 1992, 93-117.

J. Álvarez Fernández