Aragonés Lero, Juan José (24. 3. 1817 - 14. 8. 1872)


Fueron sus padres José y Juana, vecinos de Madrid, donde nació el 24 de marzo de 1817. Aprendió las primeras letras en la villa y corte. Contaba 24 años cuando tomó el hábito en el Real Colegio Seminario de Valladolid. Aquí pronunció sus votos solemnes el 26 de abril de 1846 y, siendo aún estudiante de teología, se embarcó para Filipinas el 27 de febrero de 1845 en la fragata Arispe. En Manila concluyó sus estudios y recibió el presbiterado el 11 de mayo de 1846.

Al año siguiente fue nombrado primer párroco del recién erigido pueblo de Oslob (Cebú), pueblo que era punta de atalaya para cerrar el paso a los moros de Mindanao. Estuvo al frente de aquella feligresía hasta 1855, promoviendo además “la agricultura por cuantos medios estuvieron a su alcance, enseñándoles a beneficiar algunas tierras en las que hicieron plantaciones de cañadulce, cacao y tabaco... No menos fomentó el uso del algodón que se da en abundancia, ya haciendo madejas para exportarlas a los vecinos pueblos, ya sirviéndose del mismo para hacer mantas, pañuelos y sayas, de modo que nada de esto necesitan importar los vecinos. Como quiera que los edificios públicos eran todos de mampostería y para ellos fueron los hijos del pueblo los que los construyeron, tuvieron éstos la ocasión de ejercitarse en la carpintería y en la cantería, así que no había polista que no supiera manejar el pico y el cepillo con bastante buena habilidad. Además, el P. Juan José Aragonés abrió cuatro grandes calzadas en el casco del pueblo, y edificó las escuelas”.

De Oslob pasó a ocupar el priorato del convento de San Agustín de Manila (1855-1858). Después fue nombrado Secretario y Definidor de la Provincia (1858-1859), y tornó a Oslob (1859-1861), de donde fue sacado para ocupar el oficio de Prior Provincial.

Su actividad y diligencia en el desempeño de las tareas de gobierno provincial avalaron su elección para la diócesis filipina de Nueva Segovia, de la que tomó posesión el 22 de noviembre de 1865 El P. Elviro Jorde resume bien sus años de episcopado: “Por espacio de siete años gobernó sabia y prudentemente su extensa diócesis, giró repetidas veces la visita pastoral, y allí donde la escabrosidad del terreno no le permitía viajar con holgura, montaba a caballo, internábase en los montes, sin perdonar sacrificio alguno, para que experimentasen los efectos de su paternal solicitud aún los pueblos más humildes y apartados... Siempre tuvo por norma de su conducta la justicia y la misericordia”.

Y sobresalió también en la formación de clero nativo, revitalizando el seminario de Vigan, que puso bajo la dirección de los Padres Vicentinos, quienes presentaron un acertado plan de reformas que pronto dio frutos en el ámbito de la organización, de la espiritualidad, de la pastoral y de los estudios.

Desgraciadamente no pudo disfrutar por mucho tiempo de tanta dicha, pues falleció a causa de un derrame cerebral el día 14 de agosto de 1872.

Obras de -: Meditaciones para diez días de ejercicios espirituales, sacadas de varios autores para uso de los sacerdotes, Binondo, 1870.

Bibl.: Jorde, E., Catálogo bio-bibliográfico de los religiosos agustinos de la Provincia del Santísimo Nombre de Jesús de las Islas Filipinas desde su fundación hasta nuestros días, Manila 1901, 458-459; Lanteri, J., Eremi Sacrae Augustinianae. Pars Altera, Roma 1875, 144-145; Merino, M., Agustinos evangelizadores de Filipinas (1565-1965), Madrid 1965, 536; Nieto, M., The Works of the Augustinians in Ilocos, en Ilocos Review 4 (1972) 163-174; Palmieri, A., Aragonés, Juan, en Dictionnaire d’Histoire et Géographie Ecclésiastiques, III, Paris 1924, 1417-1418; Rodríguez, I.-Álvarez, J., Al servicio del evangelio. Provincia Agustiniana del Santísimo Nombre de Jesús de Filipinas, Estudio Agustiniano, Valladolid 1996, 283-284; Santiago Vela, G. de, Ensayo de una biblioteca Ibero-Americana de la Orden de San Agustín, I, Madrid 1913, 186-188.

J. Álvarez Fernández